Psicoterapia de México para el mundo

Este blog es creado por alumnos y maestros de la Facultad de Psicología de la Universidad Xochicalco, campus Tijuana. Nuestra finalidad es presentar y compatir información relacionada con la psicología. Algunos de los artículos que encontrarás han sido escritos por nosotros y otros han sido encontrados en internet. Nos interesa estar en contacto con estudiantes de otras Universidades e intercambiar informacion que nos ayude a enriquecernos. Esperamos que este blog sea de tu agrado

jueves, septiembre 28, 2006

EL SUICIDIO MACHISTA
JOSÉ IBARROLA ANDRÉS MONTERO GÓMEZ/PTE. DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA


El otoño es la estación estrella para los juzgados de familia. Después de un verano en el que esposos y esposas están expuestos a sí mismos, en el que se percatan de que llevan todo un año, toda una vida junto a la persona equivocada, se suceden las demandas de divorcio. El otoño trae la caída de muchas parejas de hoja caduca. Algunas de estas separaciones son decisiones de una mujer que ha conseguido poner fin a la violencia que sobre ella ejercía un hombre. Otras son parejas fallidas.

Los asesinos de mujeres están tan activos en verano como en el resto del año. Pueden quitarle la vida a una mujer en cualquier momento, tras haberla sometido varios años a tortura. A veces, después de un intenso proceso de dolor, de aislamiento, de profunda desorientación y vergüenza, una mujer encuentra una salida. No es necesariamente una cuestión de valor. Todas ellas tienen valor, las que escapan del alcance de un torturador y aquéllas que son despojadas de la vida por un asesino. La violencia produce, entre sus efectos perversos, una alteración traumática en los procesos de extracción de juicios y toma de decisiones en las personas expuestas a ella, sobre todo entre quienes han sido víctimas de una violencia sistemática. Las mujeres agredidas por hombres son sistemáticamente sometidas a violencia durante muchos años. Quienes, de entre ellas, consiguen iluminar una salida a la tortura lo hacen sumando el valor que tienen todas ellas a un instante de lucidez. Esa iluminación es el resultado de percibir que la salida es posible. Y esta percepción, el corolario de una combinación de factores que es única para cada mujer. A veces es observar que tus hijos están más en peligro de lo que ya lo han venido estando ante el torturador; en otras ocasiones, el desencadenante es una conversación con alguien que no te autoculpabiliza ni te hace sentir pequeña.

Algunos asesinos, tras dar muerte a una mujer, intentan el suicidio o lo consuman. El suicidio de un agresor machista es interpretado, en ciertas ocasiones, como el acto extremo al que el victimario recurre para evitar la sanción social después de haber cometido un asesinato. Casi siempre discrepo de este análisis para casos particulares, pero desde luego es erróneo como planteamiento general para explicar la conducta suicida de los agresores machistas.

Si tuviera que establecer una hipótesis sobre por qué algunos agresores se suicidan tras asesinar a una mujer, me basaría en lo que sustenta la violencia machista: la dominación. Casi todos los agresores matan a la mujer después de que ella haya decidido abandonarles. Es la pérdida de control lo que precipita el asesinato, y también el suicidio posterior. En violencias sistemáticas, el agresor machista ha construido su universo vital prácticamente alrededor de la dominación traumática de una mujer. Cuando es prolongado, el sometimiento de otro ser humano acaba convirtiéndose en el centro de la vida del agresor, es el referente que le otorga significado primordial a su existencia. Cuando desaparece ese centro, la vida pierde sentido para el torturador.

A quien le parezca 'demasiado' esta explicación, que piense si no es demasiado humillar, insultar, coaccionar, aterrorizar y golpear a la mujer a la que aparentemente 'amas'. Y hacerlo durante años, convencido además el agresor de que la violencia que ejerce está perfectamente aplicada, porque se cree legitimado para someter y dominar a una mujer, a 'su' mujer. El común de los agresores no tiene demasiado reparo por la sanción social. Consideran que la sociedad les va a recriminar su conducta porque no les comprende, que la violencia es algo que han tenido que utilizar como necesario en una relación íntima que desde fuera no va a ser adecuadamente entendida. El agresor sistemático de una mujer está convencido de que está haciendo lo correcto. No teme especialmente el juicio social, y no tanto la cárcel, como para suicidarse.

Si tuviéramos que plantearlo en general, el agresor de mujeres se suicida porque su vida ha dejado de tener sentido. El sentido de la vida de estos agresores era dominar a una mujer, hacerlo día a día. La ideología de dominación que origina y mantiene la violencia machista hacia la mujer también explica el suicidio de los agresores. Asesinan por machismo y se suicidan por él. No se sorprendan, Hitler también se suicidó ante la pérdida de su mundo de totalitarismo fanático, no porque pensara que estaba equivocado o temiera ningún juicio. El suicidio machista es una expresión más de la violencia hacia la mujer.

INFORMACION BUSCADA POR NIKTE POOL GONZALEZ EN NOTICIAS LA OPINION.

lunes, septiembre 25, 2006

El Apego: El vínculo especial madre-hijo

La propiedad más importante del ser humano, es su capacidad de formar y mantener relaciones. Estas son absolutamente necesarias para que cualquiera de nosotros pueda sobrevivir, aprender, trabajar, amar y procrearse.

Las relaciones humanas toman muchas formas, pero las más intensas, las que producen mayor placer y a veces mayor dolor, son aquellas con la familia, amigos y personas amadas. Dentro de este círculo interno de relaciones íntimas, quedamos vinculados o adheridos unos a otros con un “adhesivo emocional”, vinculados o adheridos con amor.

La habilidad individual para formar y mantener relaciones haciendo uso de este “adhesivo emocional” es diferente en cada uno de nosotros. Algunos parecen ser “naturalmente” capaces de amar y establecer relaciones íntimas, otros no tiene tanta suerte, carecen de capacidad afectiva y les cuesta hacer amigos, además de establecer una relación distante con la familia.

Tanto la capacidad como el deseo de formar relaciones emocionales están asociados a la organización y funcionamiento de partes específicas del cerebro humano, así como al equilibrio de los neurotransmisores (sustancias químicas que permiten la transmisión del impulso nervioso y sus conexiones). Así como el cerebro nos permite ver, oler, gustar, pensar y movernos, también es el órgano que nos permite amar o no amar. Estos sistemas cerebrales que nos permiten formar y mantener relaciones, se desarrollan durante la infancia. Las experiencias durante estos primeros y vulnerables años del desarrollo evolutivo de un individuo, influyen significativamente en el moldeado de la capacidad para formar relaciones íntimas y emocionalmente saludables. La empatía, el afecto, el deseo de compartir, el inhibirse de agredir, la capacidad de amar y ser amado y un sinnúmero de características de una persona asertiva, operativa y feliz, están asociadas a las capacidades medulares de apego formadas en la infancia y niñez temprana.

Definición de apego

En el campo del desarrollo infantil, el apego se refiere a un vínculo específico y especial que se forma entre madre-infante o cuidador primario-infante. El vínculo de apego tiene varios elementos claves:
1) Es una relación emocional perdurable con una persona en específico.
2) Dicha relación produce seguridad, sosiego, consuelo, agrado y placer.
3) La pérdida o la amenaza de pérdida de la persona, evoca una intensa ansiedad. Los investigadores de la conducta infantil entienden como apego la relación madre-infante, describiendo que esta relación ofrece el andamiaje funcional para todas las relaciones subsecuentes que el niño desarrollará en su vida.

Formas de apego

Las formas de apego se desarrollan en forma temprana y poseen alta probabilidad de mantenerse durante toda la vida. En base a como los individuos responden en relación a su figura de apego cuando están ansiosos, Ainsworth, Blewar, Waters y Wall, definieron los tres patrones más importantes de apego y las condiciones familiares que los promueven, existiendo el estilo seguro, el ansioso-ambivalente y el evasivo.

• Los niños con estilos de apego seguro, son capaces de usar a sus cuidadores como una base de seguridad cuando están angustiados. Ellos tienen cuidadores que son sensibles a sus necesidades, por eso, tienen confianza que sus figuras de apego estarán disponibles, que responderán y les ayudarán en la adversidad. En el dominio interpersonal, las personas con apego seguro tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, y en el dominio intrapersonal, tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo.

• Los niños con estilos de apego evasivo, exhiben un aparente desinterés y desapego a la presencia de sus cuidadores durante períodos de angustia. Estos niños tienen poca confianza en que serán ayudados, poseen inseguridad hacia los demás, miedo a la intimidad y prefieren mantenerse distanciados de los otros.

• Los niños con estilos de apego ansioso-ambivalente, responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores.

Las experiencias que forman vínculo

El acto de coger el bebé al hombro, mecerlo, cantarle, alimentarlo, mirarlo detenidamente, besarlo y otras conductas nutrientes asociadas al cuidado de infantes y niños pequeños, son experiencias de vinculación. Algunos factores cruciales de estas experiencias de vinculación incluyen la calidad y la cantidad.

Los científicos consideran que el factor más importante en la creación del apego, es el contacto físico positivo (ej: abrazar, besar, mecer, etc.), ya que estas actividades causan respuestas neuroquímicas específicas en el cerebro que llevan a la organización normal de los sistemas cerebrales responsables del apego.

Durante los primeros tres años de vida, el cerebro desarrolla un 90% de su tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de los sistemas y estructuras que serán responsables de todo el funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico para el resto de la vida. De allí que las experiencias de vinculación conducen a un apego y capacidades de apego saludables cuando ocurren en los primeros años.

La relación más importante en la vida de un niño es el apego a su madre o cuidador primario, esto es así, ya que esta primera relación determina el “molde” biológico y emocional para todas sus relaciones futuras. Un apego saludable a la madre, construido de experiencias de vínculo repetitivas durante la infancia, provee una base sólida para futuras relaciones saludables.

En la actualidad está tomando importancia la relación o vínculo de apego del niño con el padre, figura ésta de gran importancia para el normal desarrollo evolutivo de todo ser.

Fuente: http://www.psicologia-online.com/infantil/apego.shtml Por: Dr Eduardo R. Hernández González. Pediatra y Terapeuta de la Conducta Infantil. Correo: ehernandez@iamnet.com

Por. Cassandra Torres Salinas

COMUNICACION Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

  • Si deseas mantener una comunicación efectiva necesitarás ciertas dosis de humildad: admite tus errores cuando los cometas, pide perdón cuando sea necesario, ten en cuenta la posibilidad de que te puedes estar equivocando, admítelo cuando tu pareja tiene razón, etc.
  • - Cuando algún comportamiento de tu pareja te ha molestado párate un momento a pensar qué es exactamente lo que te ha molestado. Cuando tengas las ideas claras explícaselo a tu pareja. No te lo guardes para ti o acabarás con un larga lista de rencores acumulados.
  • - Ten en cuenta que cada persona entiende las cosas a su manera y que no hay ningún motivo por el que tu pareja tenga que entender las cosas a tu manera.
  • - En vez de centrarte en lo equivocada que está tu pareja, en lo injusta que es o en lo mucho que te fastidia su postura, céntrate en el hecho de que lo que sucede es que existe una diferencia entre vosotros y que tendréis que trabajar para resolverla.
  • - Escucha a tu pareja, trata de entender su punto de vista (aunque no lo compartas). Si te empeñas en contradecirle o exigir que adopte tu posición, sólo conseguiréis alejaros, mientras que si muestras un interés sincero y respeto por su punto de vista, tendrás más posibilidades de que te escuche a ti y de que vuestras posturas se acerquen en vez de alejarse ("De acuerdo, primero yo escucho tu punto de vista hasta entenderlo y luego tú el mío").
  • - Haz todas las pregunta necesarias hasta entender bien su postura, trata de ponerte en su lugar, averigua lo que siente y asegúrate de que le has entendido exponiendo lo que crees que quiere decir ("si no te he entendido mal, lo que estás diciendo es...").
  • - Una vez que has escuchado entendido trata de buscar tierra común. Por ejemplo, si a ti te gusta gastar el dinero y disfrutar de él mientras lo tengas, pero para tu pareja es muy importante el ahorro, podéis acordar que vais a ahorrar una cantidad predeterminada cada mes y lo que exceda esa cantidad lo podréis gastar en actividades de ocio.
  • - Ten en cuenta que a veces tu pareja puede no tener claro lo que le pasa. Ayúdale a descubrirlo.
  • - No trates de intentar resolver los problemas de tu pareja antes de haber escuchado y entendido lo que le pasa y lo que siente. Después, ofrécele tu ayuda o consejo si lo quiere. Ten en cuenta que es posible que sólo quiera tu apoyo y comprensión y no que le resuelvas el problema.
  • no solamente se pueden utilizar estos pasos para resolver problemas de pareja , sino, que, son muy oportunos en cualquier situacion en la que tienen que resolver un problema entre las diversas relaciones interpersonales.
  • INFORMACION TOMADA DE WWW.TEOMA.COM
POR NIKTE POOL GONZALEZ


viernes, septiembre 15, 2006

It’s Hot. It’s Hip. It’s Tijuana?


Published in The New York Times, August 25, 2006. By Wiliam L. Hamilton

WHEN you walk across the border from the United States to Mexico and the steel revolving doors clank behind you, locking you in, there they are — the pharmacists in their crisp white coats offering you discount drugs on the street, as if they were Sno-Kones, not bottles of pills, and the junk taxis making their rush at your pedestrian confusion. The Avenida Revolución stretches ahead like a psychedelic version of Disneyland’s Main Street, with its multiplex margarita bars and outdoor party music and throngs of San Diego teenagers enjoying a day’s parole from being under 21.

Everything you expected to see, you see, and you think you know Tijuana.

But a few blocks from Revolución is the Centro Cultural Tijuana, a monumental arts complex with a planetarium centerpiece, a recently opened a native-plants and pre-Columbian sculpture garden, and a new gallery and performance space under construction. Down the Boulevard Sanchéz Taboada is La Querencia, a five-month-old restaurant that is the tip of the iceberg of Tijuana’s new Baja cuisine movement, which now includes more than 20 chefs and a new culinary academy.

And the city keeps surprising as you go: the Emporio, a boutique hotel with enough Corbusier settees, blond plywood and pedestal candles in the lobby to satisfy any denizen of South Beach; Tabule, a martini lounge with a throbbing dining room and a mobbed marble bar; and techno clubs and art bars and magic-realism cabarets and derelict Art Deco hip-hop theaters.

“People think we have nothing,” Miguel Ángél Guerrero Yaguës, the chef and owner of La Querencia, says of Tijuana. Mr. Guerrero Yaguës, a sportsman, serves things like boar tacos and scallop ceviche, what he calls Baja Med, or Mexican, Mediterranean and whatever, combinations that seem emblematic of Tijuana’s new sense of urban experiment. He opened a pizza place a few weeks ago, with pies topped with local ingredients like manta ray.

“We have everything,” he says, standing in La Querencia’s dining room, a stylish loftlike space with concrete floors, lacquered steel dining tables and two open kitchens. Patrons dressed California-casually in linens and leather sandals, with cellphones and balloon wine glasses at the ready, crowd the restaurant, creating a happy noontime buzz. “We have two seas, the Pacific and the Sea of Cortez,” Mr. Guerrero Yaguës says. “California only has one.”

This is a Tijuana you don’t know. Most Mexicans, who don’t cut Tijuana much slack — dismissing it as a provincial backwater, a border badlands — don’t know it either.

But Tijuana is Mexico’s fastest-growing city (a population of 750,000 in 1990, 1.2 million in 2000 and projected to be 2.2 million by 2010). And it is changing. Cosmopolitan by default because of its proximity to the United States — 60 million people cross the border there each year — Tijuana is developing a new identity that is bringing it out of the shadows of its own reputation. Its fabled lawlessness has become a kind of freedom and license for social mobility and entrepreneurship that has attracted artists and musicians, chefs and restaurateurs, and professionals from Mexico and elsewhere. (The United States Consulate acknowledges that public safety continues to be an issue because of drug-related crimes and kidnappings, though Americans have not typically been the targets of these crimes. The consulate advises travelers to carry photo identification at all times.)

IN several trips to Tijuana last month, I discovered a city that was excited about itself and the turn it was taking, and newly proud of what has always made it Tijuana, like the taquerias and the tortas stands. Taco makers like Javier Campos Guttiérez at Tacos Salceados (Tijuanans call it La Ermita, after its address) are becoming stars. The night I ate there, sitting at the counter, people pushing at my back (including Ana Laura Martínez Gardoqui, the director of the cooking school), the last plate Mr. Campos Guttiérez sent out was a shrimp-and-strawberry taco that was a play on words as well as tastes. “Fresa,” or Spanish for strawberry, is also slang for “young, hip and chic.”

“You can see the cultural development of the city growing with the city,” says Adelaida del Real, who operates El Lugar del Nopal. “So many artists have moved here, who want to show here or sing here.”

El Lugar del Nopal is a cafe, bar, restaurant and cabaret on a small residential street in Centro, or downtown Tijuana, behind an inconspicuous wooden door that you might have found by following a cat that wandered through it. Inside, Nopal is like being inside someone’s dream life, set in someone’s living room, with a stage at one end. There are carved and painted masks on the walls from various regions of Mexico, fierce and folkloric, that Ms. del Real’s partner, José Pastor, collects and that make Nopal’s ramble of rooms a bit of a spirit world. Outside, a terrace roofed by tall trees and vines sits above a colony of casitas that jazz musicians, making the stop in the 60’s, when Tijuana was on the circuit, stayed in.

Ms. del Real and I talk at a table as patrons take the air, drink, browse through alternative newspapers like Tijuana Metro and Arte de Vivir and generally imbibe Nopal’s atmosphere of wise repose.


Jenny Donovan, a writer who moved to Tijuana from San Diego a year ago to explore the exploding arts scene, is my guide this day. Ms. Donovan drives by Multi Kulti, a baroque movie palace now used sporadically as a performance and exhibition site, its broken plaster facade roiling with faded gilt cartouches and big cartoon seashells and barricaded by plastic net between scheduled events. The cinema was gutted by fire and is now surrealistically open to the sky — an accidental amphitheater where festivals of Mexican horror films, hip-hop battles and other evenings are staged.

We drive to Zona Rio to have lunch at Negai, a fusion sushi restaurant, where “fusion,” as everywhere in Tijuana, means Mexican in the mix. The chef behind the sushi bar, Angel Villegas, who is the brother of Goyito San, the executive chef (this is a family born to fusion, apparently), dresses the tuna sashimi with tamarindo and the hamachi with serrano chili.

The real theme, 1970’s disco music, pumps against the translucent curtains dividing the bar from the dining room, the zebrawood walls and cream-leather banquettes, where young, prosperous Mexican businessmen and their dates lounge as if they are poolside while they eat. The same crowd, with smaller handbags and more rhinestones on their T-shirts, with a few more open dress-shirt buttons and with their faces blue with dial-pad light, shows up later that night at Tabule for specialty martinis and the kind of loud, singles-in-heat mash that has made the meatpacking district in New York famous.

On another day, Ms. Donovan takes me to the Avenida Televisión in a residential neighborhood in the hills where Bulbo, an arts collective of 15 people, works in makeshift offices that include television, radio, graphic and Internet design studios. Bulbo also publishes books and has a record label. Outside, in the street, a man floors the accelerator of his reconditioned Camaro, outfitted with an exhaust pipe that looks like a cathedral organ pipe (in chrome) and screeches up the hill, setting off an avenue of car alarms.

Bulbo is new Tijuana, a multidisciplinary energy that the city’s proponents say is unique in Mexico right now. (The arts and music scene is having its 15 minutes in San Diego at the Museum of Contemporary Art with “Strange New World,” an exhibition of 41 Tijuana artists, including Bulbo members, through the first part of September.)

We talk at the big table in Bulbo’s long, low-ceilinged kitchen, where the collective’s members take midday meals together.


“Tijuana’s a new city, so you can improvise culturally,” says Sebastian Diaz Aguirre, a bristle-headed man with a taut face that looks like a Spanish painting. Mr. Diaz Aguirre likes to go to Blanco y Negro, a worker’s dance hall with live music where you dance the Colombian cumbia or drink beer and watch until beer takes over and you dance too. Blanco y Negro is across the street from El Dandy del Sur, an artists’ jukebox bar where the 20-something patrons aren’t gringos slumming from San Diego, where the walls are decorated with mirrors and pictures of movie stars and crepe-paper hearts hang from the ceiling. On the best nights, Ms. Donovan says, the two establishments share patrons.

Tijuana is still the border. The line in the sand between the United States and Mexico, with its revolving steel doors that revolve only one way, is more controversial, more chaotic and more confounding than ever. Teddy Cruz, an architect and urban planner who works with Mexican communities in California and who was my guide for a day, says he believed Tijuana presented the opportunity for “a different kind of tourism.”

Why visit Tijuana?

“To be in the midst of the argument,” Mr. Cruz says. He drove me to the hills east of the city, which are rapidly being cut flat and carved for maquiladoras, or assembly plants. Tijuana maquiladoras assemble roughly 50 percent of the televisions sold in North America; ready jobs are attracting workers from central Mexico. Also reshaping the hills is housing. Gated subdivisions of miniature stucco “mansions,” modeled after San Diego developments and bearing names like Capistrano, are being built for the middle class. And big-box retailers like Home Depot and Costco are opening on Tijuana’s side of the border.

“Tijuana is becoming more of a destination than a corridor to the States,” Mr. Cruz says.

But the border is real, and, like an undertow, powerful in its pull. Michael Krichman, executive director of inSite, an arts organization in San Diego that sponsors projects that address the border and its cross-cultural issues, drove me to Tijuana’s beach, where the border fence, corrugated, chain-linked, barbed and patched, rides to my right, as we travel toward the ocean. It crosses the sand before plunging in a stumble of steel pilings into the sea.

Thomas Glassford, an artist from Mexico City, and José Parral, a landscape architect from San Diego, created a small park there for inSite last year, building an overlook above the beach and the border’s descent into the water that gives a visitor a nice view of the ocean, and of the debate. You can see San Diego as the eye flies freely out of Tijuana. For the weekend families taking the air, eating mango with lime and chili, or having their hair braided and beaded, there are two horizons to watch — the sea and the United States.

Then Mr. Krichman and I, with his wife, Carmen Cuenca, a director of the Centro Cultural Tijuana, drove to Saveiros, an Italian restaurant, for lunch. There were oysters roasted with mesquite, chilies stuffed with beef cheeks and mushrooms topped with huitlacoche, the corn fungus that Tijuanans call Mexican caviar. The governor of the state of Baja California, Eugenio Elorduy Walther, and his entourage of a few dozen people were eating in a private dining room, sealed from view by curtained French doors.

As Ms. Cuenca, Mr. Krichman and I left the restaurant after lunch, a swarm of security agents in mirrored sunglasses, like extras in “Traffic,” the Steven Soderbergh narcotics epic that was the last in a long line of films to capitalize on Tijuana’s rough reputation, parted at the entrance to clear a path for us.

“That’s what I like about Tijuana,” Ms. Cuenca says as she walks toward her car, beeping the locks open on a white S.U.V.

“Everyone goes to the same places.”

jueves, septiembre 14, 2006

Síndrome de Estocolmo

El Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la policía.

Orígen
El síndrome ha sido llamado de este modo desde el robo del banco Kreditbanken en Norrmalms (Estocolmo), Suecia, que transcurrió desde el 23 al 28 de agosto de 1973. En este caso, las víctimas - tres mujeres y un hombre - defendieron a sus captores incluso después de terminado su secuestro, que duró seis días. Mostraron también una conducta reticente ante los procedimientos legales. Se dice incluso que una de las mujeres secuestrada se habría comprometido con uno de los captores. El término fue acuñado por el criminólogo y psicólogo Nils Bejerot, colaborador de la policía durante el robo, al referirse al síndrome en una emisión de noticias. Fue entonces adoptado por muchos psicólogos en todo el mundo.
Causas
El síndrome de Estocolmo puede parecer curioso a primera vista. La literatura menciona varias posibles causas para tal comportamiento:
Tanto el rehén o la víctima como el autor del delito persiguen la meta de salir ilesos del incidente, por ello cooperan.
Los rehenes tratan de protegerse, en el contexto de situaciones incontrolables, en donde tratan de cumplir los deseos de sus captores.
Los delincuentes se presentan como benefactores ante los rehenes para evitar una escalación de los hechos. De aquí puede nacer una relación emocional de las víctimas por agradecimiento con los autores del delito.
Con base de la historia de desarrollo personal se puede ver el acercamiento de las víctimas con los delincuentes, una impresión en la edad infantil. Un infante aprende que uno de los padres está enojado, aunque sufre por ello, pude tranquilizarlo por el desvanecimiento de los comportamientos “malos/enojados” y como prueba contraria trata “comportarse bien”, puede activar este reflejo en una situación extrema.
La pérdida total del control, que sufre el rehén durante un secuestro, es difícil de digerir. Se hace soportable en el que la víctima se trata de convencer a sí misma, ya sea por su propia voluntad, por ejemplo: se identifica con los motivos del autor del delito.

Situaciones
De acuerdo con el psicólogo Nils Bejerot, el Síndrome de Estocolmo es más común en personas que han sido víctimas de algún tipo de abuso, tal es el caso de:
Rehenes
Miembros de una Orden de Culto
Niños con abuso psicológico
Prisioneros de Guerra
Prostitutas
Prisioneros de Campos de Concentración
Víctimas de Incesto
Casos famosos
Casos famosos incluyen rehenes de aviones y personas secuestradas, como Patricia Hearst, hija del influyente y poderoso editor Randolph Hearst, quien, después de haber sido retenida por una organización terrorista (el Ejército Simbiótico de Liberación), se unió a ellos varios meses después de haber sido liberada.
Otros usos
Fuera del contexto criminal una forma de que el síndrome puede ocurrir es en el entrenamiento militar básico, en el cual este es una experiencia ligeramente traumática con la meta de formar ligas entre las unidades militares, que seguirán siendo leales entre sí, aún en situaciones de peligro de muerte.
Similarmente, los efectos del sistema de las "novatadas" en la introducción a grupos (tales como fraternidades y las hermandades de mujeres) se han comparado al síndrome. En la antropología cultural un síntoma similar común es la captura de la novia.Lealtad a un abusador más poderoso - a pesar del peligro que esta lealtad pone a la víctima de abuso- es común entre víctimas de abuso doméstico, los maltratados y el abusador de infantes (infantes dependientes). En muchos casos las víctimas eligen seguir siendo leales a su abusador, y eligen no dejarle, incluso cuando se les ofrece una colocación segura en hogares adoptivos o casas de seguridad. Este síndrome fue descrito por los psicoanalistas de la escuela de la teoría de las relaciones del objeto (véase Fairbairn) como el fenómeno de la identificación psicológica con el abusador poderoso


Fuente: www.wikipedia.com
Encontrado por Cecilia Garcia Atondo